Instrucción número 1
Despiértate tarde, a mediodía, con un pinchazo agudo en la sien sabiendo que quizá se convierta en una migraña. Retrasa media hora el momento de salir de la cama, no tengas fuerza de voluntad. Levántate sin ganas de hablar con nadie, dale los buenos días a tu familia, de todas formas. Soporta las preguntas. Soporta. Entra en la cocina y prepárate una taza de café malo, como cada día, en la cafetera americana. Mantén controlado el pinchazo de la sien. Intenta leer al menos diez páginas de algún libro, no lo consigas. Busca tiempo para escribir, no lo encuentres. Come algo sin tener hambre porque es demasiado pronto, nunca tienes ganas de comer tan pronto, dilo en voz alta. Conduce durante media hora hasta llegar a tu trabajo. Mira por la ventanilla la misma carretera que ves todos los días, piensa que te vas a ahogar, sube el volumen de la música, no pienses en nada. Busca una plaza libre en el aparcamiento, no la encuentres enseguida. Desespérate. Encuentra por fin una plaza libre, aparca el coche al primer o al segundo intento. No salgas inmediatamente. Mantén controlado el pinchazo de la sien. Sal del coche. Saluda a tus compañeros, reíros juntos. Siente un alivio ligero, indefenso. Siente, aún así, que estás completamente solo. Piensa en esa canción de Leonard Cohen: «Todo el mundo tiene este sentimiento roto / Como si su padre o su perro acabasen de morir». Odia cada minuto. Piensa en todo lo que harás cuando salgas del trabajo, ten claro que no harás nada. Conduce durante media hora hasta llegar a tu casa. Mira por la ventanilla del coche la misma carretera que ves todos los días, piensa que de noche parece una carretera distinta, piensa que te vas a ahogar, sube el volumen. Cierra con llave la puerta de casa, caliéntate la cena, ahora ten hambre. No tengas ganas de ver una película con tu familia. Ve una película con tu familia. Espera a que todo el mundo se acueste. Intenta leer al menos diez páginas de algún libro, no lo consigas. Busca tiempo para escribir, no lo encuentres. No seas capaz de controlar el pinchazo de la sien. Coge un paracetamol del último cajón del mueble del baño, el de los medicamentos, y tómatelo con agua del lavabo. Siente el cansancio como un gas tóxico. Métete en la cama sabiendo que mañana será igual que hoy, que el día siguiente será igual que hoy, y el día siguiente también. Piensa que eso es lo que te espera. Piensa que la vida es estrecha y aburrida. Desea, aún así, que dure para siempre.
Este formato lo he copiado descaradamente de la columna de Leila Guerriero.




La frase final ❤️
Ayer justo terminé Teoría de la gravedad de Leila y no me pudieron gustar más las Instrucciones, qué guay que traigas tu propia versión también por aquí, Marcos! 🙌🙌